La niebla del valle no moja, pero se queda
En las laderas de Galdakao, hacia Bengoetxe y Usansolo, la niebla se instala buena parte del otoño y el invierno. No llega a mojar, pero mantiene la humedad alta durante semanas.
Mezclada con el polvo y el polen que arrastra el viento de valle, forma una pasta fina que se compacta en el fondo de la guía. El síntoma no es una rotura: es que la persiana va cada año un poco más dura, hasta que un día no sube. Se resuelve con limpieza y engrase, que aquí es probablemente el trabajo con mejor relación entre coste y beneficio.







