Una persiana a medida se fabrica a partir de cuatro datos: el ancho entre guías, el alto del paño, el espacio disponible para el enrollado y el tipo de cajón que va a alojarlo. Parecen datos triviales y son la causa de casi todos los problemas de una instalación. En obra nueva se toman del plano y coinciden; en el parque de vivienda del Gran Bilbao, donde el hueco lo definió la obra y el tiempo lo ha ido moviendo, se toman uno a uno y casi nunca se repiten.
Por qué en finca antigua ningún hueco repite medida
Los bloques de vivienda levantados en Bizkaia entre los años cuarenta y setenta se construyeron con tolerancias de obra, no de taller. El hueco lo dejaba el albañil, las jambas se remataban con yeso y la carpintería se ajustaba a lo que había quedado. Con ese sistema, dos ventanas contiguas de la misma fachada pueden diferir entre sí en un centímetro largo sin que nadie lo note, porque hasta que hay que fabricar un paño a medida nada obliga a comprobarlo.
A esa variación inicial se le suma medio siglo de movimientos. El edificio asienta, las jambas se han repicado y vuelto a enfoscar en sucesivas reformas, alguien cambió la carpintería en los noventa y recreció el premarco, y en el proceso las guías se volvieron a fijar donde se pudo. El resultado es un hueco que puede tener un ancho arriba y otro abajo, y que además no coincide con el del piso de encima aunque el plano diga lo contrario.
Por eso una persiana a medida se mide siempre en el sitio y hueco por hueco, incluso cuando el cliente asegura que todas las ventanas de la casa son iguales. Medir uno y multiplicar por cinco es el atajo que acaba con una persiana que roza en un lado y con otra que deja pasar luz por el otro, y el material fabricado a medida no admite corrección posterior en anchura.

El ancho: de guía a guía y en tres puntos
El ancho que determina la fabricación del paño no es el del hueco de obra ni el de la ventana: es la distancia entre los fondos de las dos guías, menos la holgura de trabajo que necesita la lama para deslizar sin rozar. Si se toma el hueco entero, el paño no entra; si se toma la distancia entre las bocas visibles de las guías, el paño queda corto y se sale del canal al primer viento.
La medición se hace en tres alturas, arriba, en el centro y abajo, y se trabaja siempre con la menor de las tres. Es la única forma de garantizar que el paño pasa por el punto más estrecho del recorrido, que es exactamente donde una persiana se atasca. En huecos con guía nueva sobre premarco antiguo esa diferencia entre puntos es frecuente y no siempre es visible a simple vista.
- Medir de fondo de guía a fondo de guía, introduciendo el metro dentro del canal en los dos lados.
- Repetir la medida a tres alturas y quedarse con la menor, no con la media.
- Comprobar que las dos guías tienen la misma profundidad de canal, porque no siempre son del mismo modelo.
- Anotar si alguna guía está suelta o desaplomada, porque entonces la medida buena es la corregida, no la actual.
- Verificar el aplomo con nivel: una guía inclinada da un ancho correcto arriba y falso abajo.
- Registrar el ancho de la propia guía en el exterior, dato necesario si además hay que sustituirla.
El alto: desde dónde se cuenta realmente
El alto del paño se mide desde el punto por el que la persiana sale del cajón hasta el punto donde apoya la lama final con el hueco cerrado. Ese primer punto no es el techo del cajón ni la cara inferior del dintel: es la boca de salida, que suele quedar por debajo. Contar desde arriba añade lamas de más que no van a usarse nunca y que restan espacio de enrollado.
Al alto medido se le añade el tramo que debe quedar enrollado en el eje cuando la persiana está totalmente bajada, porque el paño nunca se desenrolla del todo: si lo hiciera, quedaría colgando de la grapa y ese es un fallo que rompe la unión. Ese margen es pequeño pero es imprescindible, y es la diferencia entre un paño que cierra bien y uno que tira de la grapa cada vez que se baja del todo.
El punto de apoyo inferior tiene su propia trampa en finca antigua. Muchos alféizares están recrecidos, tienen goterón o han recibido una capa de mortero en alguna reparación de fachada, y el apoyo real ha subido respecto al original. Medir sobre el alféizar teórico y no sobre el que existe deja una persiana que apoya antes de tiempo y no llega a cerrar el hueco, o que sobra por abajo y se dobla.

El espacio de enrollado: el dato que más se olvida
El paño recogido forma un cilindro dentro del cajón, y ese cilindro tiene que caber con holgura suficiente para no rozar contra la tapa, contra el frente ni contra la propia carpintería. Cuanto más alto es el hueco y más gruesa la lama, mayor es el diámetro final del rollo. Es por eso por lo que un paño de aluminio con relleno aislante no siempre se puede montar en un cajón que llevaba PVC fino, aunque el ancho y el alto coincidan.
La comprobación se hace con la persiana existente subida del todo, midiendo el diámetro del rollo actual y la distancia libre hasta la tapa. Con ese dato y el grosor de la lama nueva se calcula si el conjunto entra. Si además está prevista una futura motorización, conviene reservar margen ya en esta fase, porque el mecanismo va dentro del eje y suele exigir un eje de mayor diámetro del que hay.
| Medida | Dónde se toma | Qué determina |
|---|---|---|
| Ancho entre guías | De fondo a fondo de canal, a tres alturas | El ancho de fabricación del paño |
| Alto útil | De la boca de salida al apoyo inferior | El número de lamas del paño |
| Diámetro del rollo | Con la persiana subida del todo | Si el paño cabe recogido en el cajón |
| Alto y fondo del cajón | Por dentro, con la tapa abierta | El margen de enrollado y el eje admisible |
| Profundidad de canal | Dentro de la guía, en los dos lados | La holgura de trabajo de la lama |
| Apoyo inferior real | Sobre el alféizar tal y como está hoy | Si la persiana llega a cerrar el hueco |
El tipo de cajón cambia el alcance del trabajo
La última pieza del puzle es qué tipo de cajón aloja la persiana, porque determina si el paño se puede cambiar de forma independiente o si va unido a la carpintería. En el parque antiguo del Gran Bilbao conviven varios tipos de cajón, y cada uno condiciona la instalación de una manera distinta.
- Cajón de obra con tapa registrable interior: es el más común en finca antigua y el más cómodo, porque se trabaja desde dentro de la vivienda.
- Cajón de obra sin registro, cerrado con la propia fábrica: obliga a abrir un acceso, y eso convierte el cambio de paño en una intervención con remate.
- Cajón monoblock unido a la ventana: el paño se cambia sin tocar la carpintería, pero las medidas de enrollado son las que dejó el fabricante y no hay margen.
- Cajón compacto exterior sobre el dintel: se registra desde fuera, lo que en plantas altas condiciona los medios de acceso.
- Cajón con aislamiento añadido en una reforma previa: hay que descontar ese grosor del espacio de enrollado disponible.
- Cajón compartido por dos huecos contiguos: cualquier cambio afecta a las dos persianas y conviene tratarlo como un solo trabajo.

Los errores de medición que se pagan después
Casi todos los problemas de una persiana recién instalada se explican por una medida mal tomada, y siempre por las mismas. Medir el ancho por la boca de la guía en lugar de por el fondo del canal da un paño estrecho que se sale con viento sur. Medir el alto desde el techo del cajón da un paño largo que no cabe recogido y que roza cada vez que se sube del todo. Y dar por bueno un alféizar que ha sido recrecido deja el hueco sin cerrar por abajo.
Hay un error adicional muy propio de la finca antigua: medir con la guía vieja puesta cuando esa guía va a sustituirse. La guía nueva rara vez tiene la misma profundidad de canal ni el mismo espesor de ala que la que llevaba treinta años en la pared, así que el ancho útil cambia. Si el trabajo incluye guías nuevas, la medida buena es la que resulta después de definirlas, no la del estado actual.
Por eso la medición forma parte del trabajo de instalación de persianas y no de un formulario previo. Se comprueba el aplomo, se mira el interior del cajón, se decide qué se sustituye y solo entonces se cierran las medidas de fabricación. Si además el hueco va a motorizarse, conviene resolver las dos cosas a la vez, tal y como planteamos en motorizar una persiana existente, para no abrir el cajón dos veces.
